Por andar mirando hacia las estrellas!!


Mientras caminaba hacia la Iglesia para participar en la misa, pensaba en muchas cosas, siendo una de ellas la de idear que escribir después en este blog, como hacerlo más interesante y sobre todo como exprimir los sesos para ofrecer pensamientos claros y que de una forma u otra ayuden a quien castigue sus ojos leyendo aquello que garabateo en estas líneas. 

Hace cerca de un mes termine mis estudios de Teología en una institución educativa orientada por los padres Jesuitas, una comunidad que se ha dedicado a la educación de muchos y muchas por mucho tiempo y en muchos lados. Algo que me quedó completamente claro es que mientras estudiamos terminamos con la mirada en alto, mejor dicho, como se titula este blog, terminamos mirando hacia las estrellas y olvidándonos de lo que pasa a nuestro alrededor. 

Ahora vivir mi etapa de servicio, como diácono, me hace pensar en el inmenso reto que representa hoy creer, no solamente en una estructura religiosa, sino creer incluso en las personas mismas, hemos desconfiado de todo, hasta de nuestros propios seres humanos, que les vemos y les sentimos a diario. 


La audacia de creer, de creer aunque todo apague mi fe, ese es el reto de este milenio, y será algo que no se lograra por medio de elucidaciones o del arte de la retórica para convencer a los que nos escuchen en palabras que se tendrán que buscar en Google o en un diccionario. Me parece bastante urgente el descubrir que nuestra propia debilidad humana será el motivo para muchos crean o dejen de hacerlo. Esta fragilidad que nos acobija y acompaña, que con delicadeza nos envuelve, es y siempre lo ha sido, la fuente de extraordinarias obras motivadas por aquellos que han corrido el riesgo de creer. 

Este no es un sermón, no intento que mirar a las estrellas se convierta en un espacio proselitista, por el contrario, mirar hacia las estrellas es precisamente (como lo dice la carta de Sn Pedro) tratar de dar razón a la esperanza en que creemos, nuestra infinitud y nuestro mayor deseo de grandeza se descubre cuando somos capaces de darnos cuenta que como ínfimos átomos que forman parte de este universo, somos también responsables por los otros seres que comparten conmigo este espacio vital que es al final de cuentas, nuestra casa. 

Los invito a mirar hacia las estrellas, a ser audaces, a creer, el firmamento es el límite para quien quiere volar, el cielo es el límite para quien ser arriesga a creer!






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